Conciertos

 

09-03-2011

Christina Rosenvinge. Joy Eslava, Madrid


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La calidad de un disco es un tema recurrente cuando se habla de música: si está bien grabado, si el diseño es el adecuado, si los temas están bien…Pero ciertamente, donde un grupo ha de dar la cara no es en el estudio, sino en el directo. En un escenario frente al público, la prensa y la gente que espera ansiosa que suenen los temas, es donde se puede brillar o caer en picado. No hay lugar más evidente donde mostrar la calidad de la música y de los músicos. 

Los grupos con más solera saben que sólo el trabajo, el trabajo y otra vez, el trabajo, hará que la inspiración llegue. Sin espacio para la casualidad; quedó bien claro en el “Shine a Light” de los Rolling. En el DVD que editaron del concierto se podían ver listas de canciones corregidas una y mil veces, profesionales ensayando y hasta una maqueta del espacio escénico. ¡Una maqueta para practicar los movimientos! Seguro que Madonna tiene una. 

Como espectador, siempre se valora el directo por encima de lo demás: la cercanía y autenticidad que provoca es única. Escuchar los temas en el ordenador, en la cadena o en un reproductor portátil no se acerca, ni por asomo, a la sensación que produce escucharlo en el escenario.  

A Christina Rosenvinge se le nota que sabe esto y quizás por eso suena mejor en directo. Será porque ya está curtida en estas lides o porque tiene muy claro lo que quiere, la cuestión es que el 5 de marzo escogió perfectamente la sala, la iluminación, el vestuario y la pose, y agradeció la presencia de los que allí estaban con la conciencia de lo que significa el público. 

¿Tendrá su maqueta de la sala Joy Eslava? ¿Practicarían los músicos con muñecos de trapo para que todo saliera perfecto? No se sabe. La cuestión es que una vez más convenció y sumó seguidores en la continuación de su nueva etapa musical: “La joven Dolores”.

Autor: Esther Martin Sanchez-Ballesteros

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