Conciertos
05-07-2010
Chris Isaak. Auditori, Barcelona
Chris entona las primeras estrofas de «Love Me Tender», el espíritu del Rey se apodera del ambiente, y baja a la platea. Cruza el pasillo, sube hasta el primer anfiteatro, deja que las damas se acerquen a él, bromea con una del segundo piso que se le pega como una lapa, “es mi mujer...” dice, y finaliza la canción regresando al escenario. El Auditori cae rendido a sus pies. Ya lo estaba desde dos canciones antes. Desde que, tras abrir con «Lonely With a Broken Heart» y entonar la serpenteante «Dancin’», agradeció el haber venido a escuchar música en directo y avisó de que pese a que el edificio era muy sofisticado, tanto que parecía una ópera, ellos iban a tocar rock & roll. Y así lo hicieron, consiguiendo mantener a la gente levantada de sus butacas una buena parte del concierto. Deslumbrante como cantante, magnífico de voz, Isaak es también un perfecto maestro de ceremonias. Simpático y ocurrente conecta con el público rápidamente a base de bromas y comentarios, interactúa con sus músicos de manera natural y consigue hacerte creer que estás viviendo una noche especial. Y es que hay más de un momento para recordar, la enérgica interpretación de «Speak Of The Devil», esa maravilla que es «Two Hearts», el boogie siniestro de «Baby Did A Bad Thing», la tensión dramática de «Blue Hotel», el momento góspel de «Worked Out Wrong» con batería, bajista y guitarrista emulando a The Jordanaires, los homenajes a Orbison («Pretty Woman»), a James Brown («I’ll Go Crazy») o el guiño cómplice con la ranchera «La Tumba Será el Final» de Flaco Jiménez, en un espectáculo que no decae en ningún momento. Punto y aparte para la banda que respalda al californiano. Profesionales al máximo, implicados en el show, aportando matices, contribuyendo a dar personalidad a las canciones y convirtiéndose en pilares básicos del concluyente resultado final. Chris y su banda te devuelven el importe de la entrada con creces ofreciendo una de las mejores experiencias musicales de la actualidad. Y, volviendo al inicio, un servidor salía del recinto pensando que era lo más cerca que estaré jamás de haber presenciado un concierto de Elvis. El Rey ha muerto. Viva el Rey.
Fotografía: Edu Roca
Autor: Manel Celeiro







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