Conciertos

 

13-11-2012

Chain & The Gang. Nasti, Madrid


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La verdad es que la noche no se presentaba demasiado halagüeña. Era Martes pos-puente de todos los Santos, el centro de Madrid estaba plagado de alemanes ataviados con camisetas amarillo chillón y hacía un frío de tres pares de narices. Con este panorama acudí al Nasti. Nada más entrar compruebo sorprendido que la reputación de estos chicos no ha parado de crecer. Casi lleno. No estuve en sus anteriores visitas pero algo me dice que cada vez más gente conoce cómo se las gastan los de Washington.

Comienza el concierto y al escenario sube una formación de lo más peculiar; a la batería, una voluminosa mujer en avanzado estado de gestación con vestido de flores y lacito en el pelo a juego; a la guitarra, un muchacho con cierto aire a Harry Potter y al bajo; una chica que no levantaba un palmo del suelo y que a día de hoy no podría certificar si era una mujer o un adolescente. Pasados unos minutos constato que tras ese aspecto casi naif, se esconde una banda de pasmosa solvencia. Ya lo cantaba Bo Didley, nunca juzgues un libro por su portada. Con similar aspecto al de sus compañeros se presenta Katie Alice Greer, vestido marinero y una actitud que rezuma sensualidad e inocencia a partes iguales. En último lugar aparece el gran Ian Svenonius con su elegante traje color mostaza, un animal escénico que parece haber nacido sobre las tablas. Asombrosa la química que hay entre estos dos últimos que, a base de “uhhhs” y “ahhhs”, van caldeando el ambiente.

Intercalan canciones de sus dos primeros trabajos con el último, el sensacional In Cold Blood, que un servidor tuvo la suerte de comentar para este magazín. “Why not?”, “Certain kind of trash”, “What is a dollar?”, “Free will” o “Nuff said” se suceden una tras otra con un sonido más seco y visceral que en el disco. Entre canción y canción, Ian aprovecha para lanzar todo tipo de diatribas contra del capitalismo. Unas veces estos interludios terminan en descargas eléctricas que ponen la sala patas arriba y otras, en sonoras carcajadas. El dominio de las masas no tiene secretos para este chico. Su catálogo de muecas, guiños, aullidos, susurros y bailes mongoloides es infinito. 

Y así, en un suspiro, llegamos a la parte final del concierto en la que “Hunting for love” y sobre todo, “Reparations”, consiguen poner a sus pies a todo el personal. Después de un escueto bis, Ian y los suyos se marchan a descansar. Se lo han ganado. Puedo garantizar que todo el mundo se fue a casa con una sonrisa. Pocas veces en un concierto consiguen hacerte reír, bailar y pensar al mismo tiempo. Así que ya lo saben para la próxima vez, no importa que sea Lunes o Domingo o que esté granizando o lloviendo a mares, los Chain & The Gang pueden con todo.

Fotografía: María Nieto 

 

 

 

 

 

Autor: Pablo Borrero

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