Brown Horse acaban de publicar "Total Dive" y lo mejor que puede decirse de este disco es que no necesita demasiada presentación. Basta con escucharlo. Hay algo en estas canciones que hace que enseguida quede claro que la banda británica no está ya en ese punto en el que todo se formula como una promesa. "Total Dive" suena a grupo que ha apretado las costuras de su lenguaje, ha limpiado lo que sobraba y ha dado con un repertorio que no solo entra bien a la primera, sino que además deja ganas de volver y de comprobar cómo respira todo esto sobre un escenario.
Este tercer álbum, publicado el pasado viernes 10 de abril a través de Loose Music, aparece descrito en la bio de la banda como su trabajo más sólido y asentado hasta la fecha, y no cuesta entender por qué. Brown Horse se alejan aquí del componente más juguetón o disperso de sus entregas anteriores para avanzar hacia un disco con más poso, más tensión y una seguridad mucho mayor tanto en la escritura como en la forma de tocar. Las canciones, firmadas por Patrick Turner, Nyle Holihan, Emma Tovell y Rowan Braham, se mueven entre pequeños hallazgos cotidianos, cambios dolorosos y una oscuridad contenida que nunca termina de cerrarlo todo, porque siempre deja pasar algo de luz.
Lo interesante de "Total Dive" está también en cómo Brown Horse consiguen moverse dentro de un territorio reconocible sin sonar encorsetados por él. En el disco hay ecos del country-rock más seco, del folk eléctrico, de cierta tradición americana y de un pulso de rock alternativo que empuja las canciones hacia delante, pero todo eso aparece ya integrado en una voz propia, más hecha, más segura y bastante más afilada. No es un álbum que funcione por la suma de influencias, sino por cómo la banda las ordena para convertirlas en algo que suena natural, vivo y muy poco impostado. |