Conciertos

 

31-05-2012

Black Is Back. Matadero, Madrid


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El centro cultural acogió por primera vez un festival “revival” de buena música y voces negras, sí, era el resurgir del soul y el blues.

Arrancaba con los grupos españoles La Mula Jamband y The Faith Keepers, ambos se mostraron correctos en el escenario y supieron hacernos abrir boca para lo que nos esperaba después.

Así, apareció el británico y maduro James Hunter. El ambiente estaba en su punto, la gente estaba expectante por moverse a ritmo de soul. Al principio, la banda tuvo problemas con el sonido y entre los componentes no había ningún equilibrio, el teclado se perdía un poco y Hunter estaba un poco desubicado, pero supo resarcir esos pequeños problemas a través del humor y su público, al que no paraba de dirigirse haciendo del concierto un espectáculo divertido y muy ameno. Minutos más tarde, esas pequeñas dificultades desapreciaron, la banda encontró ese punto de conexión que los hacía Uno, todos los componentes se entendían, se reían y disfrutaban sobre el escenario, lo que el público notó rápidamente y sirvió para crear un ambiente bueno, relajado y divertido, porque si algo demostró James Hunter, es humor y diversión. Sonarón grandes temas como  “No smoke without fire” o la increible “Carina” con la que el público estallo.

Mostraron ser una banda madura, seria y que a pesar de las pequeñas incidencias, supieron desenvolverse y hacernos bailar y disfrutar como cuales aquellos años 60.

Más tarde y como no podía ser de otra manera, cerraban este “soulfestival” Eli “Paperboy” Reed & The Pepper Pots, una unión que representaba la perfecta armonía y así lo mostraron sobre el escenario. Las catalanas “Pepper Pots” con su estilo retro al más puro aire de The Supremes, aparecieron en primer lugar para calentar motores y dar paso al joven y agitado Eli “Paperboy” Reed, que llego como un torbellino, con micrófono en mano, tupe que apuntaba al cielo y su voz desgarradora, potente y a golpe de quejidos. Así consiguió hacer bailar a todo el público, arrasó con sus movimientos, con las fabulosas voces de Pepper Pots a modo de gospel y sus temas bailables, giros improvisados, palmas y buen soul. Sorprendió con algún tema jamaicano, pero la guinda del pastel la puso “Don’t mess up a good thing”. Un gran concierto que deja entrever el futuro que le espera a esta banda y que desde luego, no tiene desperdicio alguno.

Un festival primerizo que resulto increíble y que espero no sea el único. El alma de la música sigue viva y eso, es el soul.

Fotografía: Juan Carlos Quindos de la Fuente 

Autor: Cristina Sánchez García

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