Conciertos
16-07-2010
BBK Live. Kobetamendi, Bilbao.
He de confesar que mi motivación principal para irme hasta la ciudad del Guggenheim era ver a “The Mod father”, sin embargo viernes veraniego y salir a las tres de la tarde de Madrid trajo consigo el hecho de perderme al británico, a quien tuve el placer de conocer en un garito de Amsterdam y empezar el “festi” un poco decepcionada.
Me perdí a Paul Weller y también a Rammstein, Slayer y Skunk Anansie que pasaron por el BBK el día anterior. Aun así y gracias a las informaciones vertidas por mi enviado especial “Tato Santiago” supe que había sido un exitazo y que justo me integré al BBK en un “momentazo”. Cuando llegué estaba sobre el escenario Alice in Chains.
Un recinto plagado de gente extasiada invadía el increíble escenario “grande” del BBK (y cuando digo increíble digo increíble). Sobre él Alice in Chains, con un sonido impactante, con William Duvall “sustituyendo” a Layne Staley cuyo fallecimiento supuso un periodo de luto para la banda y sus fans.
Alice in Chains estaba allí de nuevo para emoción de muchos y colapso de los puestos de comida, baños, etc. La noche prometía ya que después de los supervivientes de la escena Seattle de los años 90, llegó otro de los platos fuertes del BBK Live 2010. Otra de esas bandas por las que algunos habíamos hecho un viaje asfixiante camino a Bilbao, algunos incluso solo fueron al festival a verles y volverse a Madrid, ole por ellos.
Pearl Jam se convirtió en el símbolo de una generación perdida. Y aquella noche en el símbolo de la banda sonora de la vida de muchos. Comenzaron con “Do The evolution” y terminaron con “Alive”.
Eddie Vedder y los suyos nos recordaron que aquella generación perdida del “grunge” sigue latente y que las cosas no han cambiado en exceso. Aquellos miedos, decepciones y anhelos desgarradores fueron cantados una vez más al son de “Why Go”, “Given to fly” o la siempre emociónate “Daughter”.Un concierto al que además se añadió el valor de que posiblemente fue el penúltimo de la banda. Al día siguiente, en Lisboa, Eddie decía en su concierto: “No será el último para siempre pero sí que lo será en mucho tiempo. No pasa nada. Vamos a pasárnoslo bien esta noche porque no sabemos cuándo lo volveremos a hacer”.
En Bilbao lo pasamos estupendamente. Pearl Jam antes de interpretar “After Just Breathe”, preguntó si alguien quería salir al escenario a cantar con él y allí subió Daniel. Eddie ya le había oído cantar “Daughter “y el español vivió un sueño subiendo al escenario donde todos hubiésemos “matado” por estar.
Ya se me había pasado el mal sabor de boca de no ver a Paul Weller y había que guardar fuerzas para el día siguiente. Un sábado que comenzó con otro de esos apuntados por mí como imprescindibles Jeff Tweedy (vocalista de Wilco).
21: 30 horas y un festival por el que ya había desaparecido la hierba por los brincos y pisadas de los asistentes acogió la delicadeza, sutileza y melodías de Jeff. Con sus seis guitarras y su voz, sin más aditivos, se metió en el bolsillo al más “pintao” de los heavy rockers que inundaban el BBK Live.
Fue de agradecer, al menos para mí un sonido más apacible y sosegado que no menos desgarrador y potente.Jeff Tweedy impecable con sus temas y alguno de Wilco, que no podía faltar, nos preparó para una bellísima puesta de sol la espera de los Manic Street Preachers. Sin embargo, y es lo que más me gusta de los festivales, mi guía y gurú Tato Santiago había a apuntado en su programa que había que ver a The Sound Track of Our Lives. Que razón tenía.
Con un líder denominado por nosotros como una mezcla entre ZZ Top y Demis Roussos, Ebbot Lundberglos y su banda ofrecieron un conciertazo cargado de rock, pop y psicodelia. Seis álbumes en su haber y por mi parte el descubrimiento del BBK Live este año.
Los suecos dejaron libre el escenario para las luces rojas y la presentación del nuevo álbum de los Manic Street Preachers. 18 temazos genialmente interpretados por los galeses desde el primero “Motorcycle Emptiness” hasta el último que no podía ser otro que “If you Tolérate this your Children Will Be Next”. Este donde este, Richey James Edwards estamos seguros que estaría orgulloso del magnífico concierto que los “Manics” se marcaron en Bilbao.
Vimos a los Manics casi en primera fila. Cuando acabó fue momento de moverse, que allí iba a producirse el desparrame total con Faith No More. El escenario se abarrotó para ver, cómo había leído anteriormente, una de las reunificaciones más esperadas de los últimos años. Su mezcla de metal con hip-hop, punk, pop, funk y rock jamás ha sido superado por ninguno de sus seguidores.
Mike Patton, su look hortera, su acento entre mexicano e italiano, sus referencias a la selección nacional de fútbol , su despotismo y su sobrenatural voz llenaron el escenario de un plumazo.
Me retiré para verles y cuando empezó su directo con el “Reunited” de Peaches and Herb pensé por un momento que me había confundido de concierto. Para mi Faith No More en realidad eran unos desconocidos, e intuí que me iban a enganchar y lo hicieron.
Osados, Mike con su voz se puede permitir cantar lo que le dé la gana, se atrevieron con “Easy” de The Commodores, “Ben“de Jackson 5, “Chariots of Fire” de Vangelis o “This Guy's in Love with You” de Burt Bacharach. Los 16 temas restantes fueron pura furia. Adorados, Faith No More necesitaría unas tres páginas de crónica, esas que debía estar saboreando el periodista que tenia a mi lado que se relamía tomando notas.
Faith No More me convenció con su espectáculo, por la voz y actitud de Mike Patton. Espero no sea demasiado tarde para descubrirles.
Por último, y por no contaros mi vida, el punto y final del festival me dejó con el buen sabor de boca con el que no comencé. Los australianos Jet, más en mi línea desde luego, lograron desplazar a un público realmente cansado tras tanto desgarro, al escenario “pequeño” del BBK Live. Publico que se olvidó de sus dolores de pies y rodillas para entregarse a los ecos de AC/DC, The Rolling Stones, The Beatles o The Kinks pasando por el brit-pop de los 90 que nos muestra esta fantástica banda. Jet puso un punto y seguido a una edición impecable del BBK Live 2010.
Y a pesar de que no dejo de decir eso de -ya no estoy para festivales- y que el rock más duro no es lo mío, he de decir que disfruté un montón del BBK, del Guggeheim, de los zuritos, pinchos y los vascos. Y es que 76.000 personas que pasaron por allí durante los 3 días de festival no pueden estar equivocadas.
Fotografías: Dena Flows
Autor: Janet The Planet







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