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27-09-2005
BAM 2005: The Sunday Drivers, Ben Lee, The Raveonettes y poco más
Todo pintaba bien, por lo menos al principio, hasta que vimos el cartel. Hacía ya unos cuantos años que las huestes rockeras de Barcelona se quejaban de la no gratuidad de un festival de música independiente que había empezado como la alternativa a los tí
Todo pintaba bien, por lo menos al principio, hasta que vimos el cartel. Hacía ya unos cuantos años que las huestes rockeras de Barcelona se quejaban de la no gratuidad de un festival de música independiente que había empezado como la alternativa a los típicos conciertos de radio-fórmula que el Ayuntamiento decidía programar para las fiestas de la patrona de la ciudad. Este año se volvía a anunciar que el BAM era gratuito y que además muchos de sus conciertos se iban a concentrar en el recinto del Fórum, al que se le siguen buscando utilidades a la desesperada, y que para ser sincero, un servidor pensó en un principio que se trataba de un grave error para cambiar de opinión una vez vistos los conciertos, para los que se siguió, en cuanto a escenarios, una estructura similar al último Primavera Sound. Pero llegó el cartel y con él los problemas. Resulta que lo que antaño era un festival mayoritariamente roquero, ha pasado a una colección de ritmos electrónicos, hip-hop, etc, que, por lo menos, te hacía más fácil la elección de los bolos.
Para el primer día, escogí quedarme en uno de los escenarios del Fórum y ver un triple cártel formado por The Unfinished Sympathy que sustituían a Delorean, The Sunday Drivers y The Raveonettes. Los primeros estuvieron correctos, quizá demasiado seguros de que todo el mundo conocía quienes eran (había gente que aseguraba por allí que estaban muy bien estos Delorean) pero mostrando su habitual potencia en directo con grandes canciones como “The living kills” e incluso haciendo referencia a su antiguo amigo y recientemente fallecido John Peel. A continuación llegaron The Sunday Drivers y con ellos llegó lo mejor de todo el festival. Absolutamente sublimes e impecables en todos los aspectos, demostrando el porqué Little Heart Attacks es un disco tan, tan grande en todas y cada una de sus canciones. Los toledanos estuvieron espectaculares, con un Jero, como siempre, soberbio y que hacen difícil destacar algún momento de un set excesivamente corto (por tema de la organización) que a penas llegó a la hora. Sin duda nos dejaron con ganas de más pero conciertos así son de los que te permiten volver a tu casa con una sonrisa de oreja a oreja. Para finalizar la noche, aparecieron The Raveonettes, los que debían ser las estrellas rockeras del festival y se quedaron a medias, no se muy bien si por lo frío que estaba el público después de ser los únicos que nos tuvieron aguantando una hora de preparativos en manga corta al lado del mar, cuando el resto de bandas a penas había necesitado veinte minutos, con lo cual no acabaron de conseguir caldear el ambiente o porque la banda anterior había sido demasiado grande y las comparaciones son odiosas. A pesar de eso, el set fue más que corecto para no tratarse de un concierto propio de la banda.
Llegamos al segundo día y con él, dejo el mar, entre otras cosas por el constipado que llevo encima para dirigirme al escenario del MACBA donde tras unos Smog algo flojos aparece el cantautor australiano (alguien debería contarle esto a los organizadores) Ben Lee, al que media audiencia esperaba para que cantara el “Catch my disease” del anuncio de RENFE y con el que acabó el concierto. Entre las notas de The Times they are a changing de Bob Dylan y con todos los pies de micro adornados con flores, Lee hizo acto de presencia en el escenario para desgranar los temas de “Awake is the new sleep” con su simpatía habitual, tanto en lo que respecta a los comentarios como a su manera de interpretar, llegando incluso a intentar buscarle pareja a su teclista que parecía un clon de Christina Rosenvinge.
Y aunque el domingo es el día de descanso, un servidor decidió que para mi se había acabado un día antes un festival del que esperamos bastante más en próximas ediciones.
Para el primer día, escogí quedarme en uno de los escenarios del Fórum y ver un triple cártel formado por The Unfinished Sympathy que sustituían a Delorean, The Sunday Drivers y The Raveonettes. Los primeros estuvieron correctos, quizá demasiado seguros de que todo el mundo conocía quienes eran (había gente que aseguraba por allí que estaban muy bien estos Delorean) pero mostrando su habitual potencia en directo con grandes canciones como “The living kills” e incluso haciendo referencia a su antiguo amigo y recientemente fallecido John Peel. A continuación llegaron The Sunday Drivers y con ellos llegó lo mejor de todo el festival. Absolutamente sublimes e impecables en todos los aspectos, demostrando el porqué Little Heart Attacks es un disco tan, tan grande en todas y cada una de sus canciones. Los toledanos estuvieron espectaculares, con un Jero, como siempre, soberbio y que hacen difícil destacar algún momento de un set excesivamente corto (por tema de la organización) que a penas llegó a la hora. Sin duda nos dejaron con ganas de más pero conciertos así son de los que te permiten volver a tu casa con una sonrisa de oreja a oreja. Para finalizar la noche, aparecieron The Raveonettes, los que debían ser las estrellas rockeras del festival y se quedaron a medias, no se muy bien si por lo frío que estaba el público después de ser los únicos que nos tuvieron aguantando una hora de preparativos en manga corta al lado del mar, cuando el resto de bandas a penas había necesitado veinte minutos, con lo cual no acabaron de conseguir caldear el ambiente o porque la banda anterior había sido demasiado grande y las comparaciones son odiosas. A pesar de eso, el set fue más que corecto para no tratarse de un concierto propio de la banda.
Llegamos al segundo día y con él, dejo el mar, entre otras cosas por el constipado que llevo encima para dirigirme al escenario del MACBA donde tras unos Smog algo flojos aparece el cantautor australiano (alguien debería contarle esto a los organizadores) Ben Lee, al que media audiencia esperaba para que cantara el “Catch my disease” del anuncio de RENFE y con el que acabó el concierto. Entre las notas de The Times they are a changing de Bob Dylan y con todos los pies de micro adornados con flores, Lee hizo acto de presencia en el escenario para desgranar los temas de “Awake is the new sleep” con su simpatía habitual, tanto en lo que respecta a los comentarios como a su manera de interpretar, llegando incluso a intentar buscarle pareja a su teclista que parecía un clon de Christina Rosenvinge.
Y aunque el domingo es el día de descanso, un servidor decidió que para mi se había acabado un día antes un festival del que esperamos bastante más en próximas ediciones.
Autor: Eduardo Izquierdo
Copyright Sonic Wave Magazine 2009






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