Conciertos

 

02-07-2013

Azkena Rock Festival. Mendizabala, Vitoria-Gasteiz.


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Otro año más y otro Azkena que hemos vivido. Otro año de rock, otro año de buena música, buena gente y buena comida en la ciudad verde. A pesar de las críticas que sufrió el festival por el cartel de este año, ha sido un gran festival con grandes descubrimientos musicales. Aunque este año el festival ha durado un día menos, cosas de la crisis que nos azota, ha sabido mantener el nivel de calidad y hemos podido ver algunos conciertos de esos que se te quedan grabados en la retina para toda la vida.

 

Viernes 28

El viernes para ir abriendo boca y en el escenario grande pudimos ver a los bilbaínos Quaoar, banda de rock con toques grunge y metal que ayudó a caldear el ambiente en las primeras horas del festival. Los franceses The Socks les tomaron el relevo en la carpa, el cuarteto de Lyon destila un rock poderoso con influencias de Black Sabbath y Led Zeppelin. La cosa iba mejorando y los decibelios subían a marchas forzadas. Llegó el turno de Sex Museum, una de nuestras bandas más potentes. No se puede decir que en este país no se hace rock con actitud y de calidad. Más de tres décadas sobre el escenario les avalan, con un directo potente y salvaje se resarcieron de su anterior visita al Festival en el que el mal sonido de la carpa deslució su concierto. Esta vez les esperaba el escenario grande, se lo merecen. En esta gira además, llamada Back to the Fuzz, presentan las canciones de sus primeros discos, como el propio Fernando Pardo aseguró tocarían canciones de garaje hardrockero de esas que marcaron sus inicios, de sala pequeña y abarrotada, de sudor y rock con presencia. Cinco músicos 100% rock n' roll, cinco músicos experimentados y lo que es más importante, cinco músicos que viven por y para la música, que se dejan la piel y disfrutan sobre el escenario como nadie. Entre los temas que sonaron una potente “I'm moving” y un experimento musical llamado “Smoke in the Party” con ese riff tan característico del “Smoke on the water” de los Purple en el “Fight for your right” de los Beastie Boys, que causó delirio entre el público. Ante estos señores y señora, hay que quitarse el sombrero y darles las gracias por hacernos disfrutar tanto.

De vuelta al escenario pequeño, los texanos The Sword vinieron a darnos una lección de stoner rock contundente de riffs afilados, casi metaleros. Los de Austin tienen un directo potente. En esta ocasión presentaban su cuarto disco hasta la fecha, Apocryphon. Sonido clásico y crudo y apuesta segura en un festival como el Azkena. Tras ellos, los murcianos M Clan, nada nuevo en el horizonte y un buen momento para ir a cenar, la noche iba a ser muy larga y aún quedaba lo mejor por llegar. Alberta Cross tienen un problema de actitud, aunque musicalmente puedan parecer interesantes, esa manía de tocar lánguido como si la cosa no fuera contigo con las melenas en la cara y tratando de esconderte no funciona a no ser que fueses Kurt Cobain y no era el caso. Tras ellos, llegó el momento de la verdad. Subían al escenario los Black Crowes.

El retorno a los escenarios de los hermanos Chris y Rich Robinson es una alegría para cualquiera que se precie de gustarle el rock. Es uno de esos grupos que musicalmente hilan fino, tan fino que hacen verdaderas maravillas, arte puro y duro. Llevan el rock and roll grabado en el adn y eso se nota. Su segunda visita, tras su apoteósico concierto de 2009, dejó el listón muy alto pero para ellos fue fácil superarlo sin esfuerzo. Es lo que distingue a los grandes de los que no lo son. Esta vez venían sin su último guitarrista Luther Dickinson que ha decidido dedicarse en cuerpo y alma a sus North Mississippi All Stars, le sustituía Jackie Greene, una buena apuesta que ha girado con una lista de grandes músicos impresionantes incluidas las Ramble Sessions del desaparecido Levon Helm. No hace falta decir que los Black Crowes son una de las mejores bandas de rock del mundo, sus directos hablan por sí solos. Para su regreso al Azkena escogieron un set list de esos que hace derretir a cualquier fan. Clásico, tras clásico. Con un Rich impertérrito como siempre, pero efectivo y un Chris desatado con la música dentro del cuerpo que parece que le marcan los latidos de su corazón, moviéndose como poseído por el espíritu del rock and roll. Con ellos no basta con quitarse el sombrero, sus directos son garantía segura, 100% espectaculares. Nadie quedo descontento y el que lo hizo es simplemente, porque no estaba allí y no vio el concierto.

Por el contrario, a Billy Corgan hace tiempo que se le pasó el arroz. Ni aún tocando sus éxitos de siempre logró levantar el ánimo de un público poco receptivo para con los Smashing Pumpkins. El concierto se hizo eterno y nos fastidió el siguiente acortando la duración del gran concierto de una de las revelaciones del festival The Sheepdogs, algo que jamás perdonaremos a mr. Corgan. Gracias a que su concierto empezó más de media hora tarde la descarga de los canadienses fue extra corta, pero ¡qué concierto! La gente se quedó pidiendo más y más, pitando y silbando, no podía ser que hubiéramos sufrido a Corgan y ahora no pudiésemos disfrutar como se merecían a The Sheepdogs. Nos dejaron sin aliento. Queda pendiente verlos en una sala y poder disfrutarlos esta vez sin límite de tiempo. Otro de los grandes descubrimientos del festival. Rock sureño, con guitarras de esas que tanto nos gustan, sonido pantanoso y actitud 100% rock and roll.

Los suecos Horisont cerraron la noche, poniendo los puntos sobre las íes. Rock clásico de toda la vida, en la onda de Black Sabbath y de bandas como los increíbles Graveyard a los que tuvimos la fortuna de ver el año pasado en el festival. Mañana sería otro día.

  

Sábado 29

La segunda jornada del festival tenía un nombre claro JJ Grey & Mofro. Una de esas bandas que descubres y rezas cada día a San Jimi Hendrix para que algún promotor se arriesgue a traerlos. Pues el día de que nuestras súplicas al altísimo fueran escuchadas llegó gracias al Azkena. Lo suyo es blues rock con las raíces clavadas profundamente en el rock sureño, pantanoso y con soul y alma. Desde Jacksonville, Florida, JJ Grey y los suyos llegaron, vieron y vencieron. No debían esperárselo, parecían sorprendidos y encantados, han ganado a una legión de seguidores aquí de por vida. Es una de esas bandas que mejoran con las escuchas, presentaban su último disco The River, una joya de principio a fin. La banda la lidera JJ Grey a la voz profunda y la guitarra, pero le acompañan unos músicos de altura Andrew Trube a la eléctrica y slide, Anthony Farrell sacándole lo mejor al Hammond, Anthony Cole a la batería, Todd Smallie al bajo y unos vientos de infarto con unos Dennis Marion y Art Edmaiston que quitan el sentido. Desde “Your Lady, She's Shady” que muchos miembros del público corearon a grito pelado hasta esa demostración de fuerza que es “Brighter Days”, empezando suavecito para acabar desbocada. Por bandas como esta merece la pena el Azkena.

Uncle Acid & The Deadbeats tomaron el relevo. Un poco cansados ya de tanta banda imitación Black Sabbath. No pudimos ver a los originales, no nos conformamos con la copia. Aburrieron bastante, momento para dar una vuelta y ver el ambiente del festival. Los que no aburren para nada son Los Enemigos, Josele Santiago y los suyos han vuelto a la carretera para alegría de muchos. Benditos sean. Tras diez años separados, Josele, Fino, Chema y Manolo se volvieron a juntar y parecen más en forma que nunca, incluso más en forma que hace diez años. Siguen siendo igual de contundentes, incluso más y suenan de miedo. Sonaron clásico tras clásico, los sentimos, los vivimos, los cantamos y los bailamos. Una suerte que hayan vuelto, por la pasta o por lo que les salga de los cojones, pero se nota que se lo pasan bien encima del escenario, se nota la complicidad, se nota la buena música. Se notan los cojones sobre el escenario, como tiene que ser. Afortunados de poder verlos de nuevo en directo.

Lástima que el siguiente concierto sonara como sonó, para los que les gusten los Gov't Mule, era uno de los conciertos esperados del sábado pero un sonido bastante pésimo deslució un concierto que tendría que haber sido de los mejores del festival. Hay que reconocer sin embargo, que cuando los has visto ya seis veces o más, pueden llegar a cansar. Pero tienen uno de esos directos poderosos y musculosos que en este Azkena desgraciadamente no pudimos disfrutar. Lo de Gaslight Anthem mejor ni mencionarlo, decir que aburrieron es poco, aunque le ponen ganas, se quedan cortos. Se acusaba el cansancio y no ayudaron nada a mejorarlo, pero entonces llegaron Walking Papers y ya nada importó. Si tenías sueño o estabas cansado, se te quitó de golpe, eso seguro. Fue sin duda, el mejor concierto del festival y eso que venían con la baja de su bajista Duff Mckagan, la ausencia del Ex-Guns N' Roses hizo que muchos se saltaran este concierto. Craso error. Lamento decir que la ausencia del bajista no se notó, como trío Walking Papers funcionan a la perfección. A la voz y guitarra Jeff Angell de The Missionary Position, a la batería el impresionante Barrett Martin de Screaming Trees y a los teclados Benjamin Anderson también en The Missionary Position. Lo de estos tres músicos es de órdago, impresionante, espectacular y de reverencia de admiración pura y dura. Tienen actitud, presencia, buenas canciones, un directo poderoso y adictivo y se ganaron el Azkena a pulso desde la primera canción. Angell es puro rock and roll, sus movimientos sobre el escenario, su manera de cantar y tocar, su actitud son de esas que dejan mella, incluso se lanzó a cantar entre el público, pero es que además detrás tenía a uno de los baterías más energéticos y potentes del universo rock, Barrett Martin es una máquina de los bombos y las baquetas, ritmo frenético y desenfrenado. Y para bordar el trío, Benjamin Anderson dejándose la piel en los teclados y haciendo unos coros que le salían del alma, no paraba quieto en el asiento, parecía que se le iba la vida en cada canción. Señores, esto es un concierto con mayúsculas. Así si. Sin duda, lo mejor del festival sin exagerar. Muchos no se esperaban nada y se quedaron con la boca abierta.

Después de ellos, Rocket from the Crypt, el concierto ideal para cerrar un Azkena o eso habría sido si el cantante no se hubiera puesto a soltar discursos entre canción y canción. A esas horas de la noche, fin de festival y con el cansancio acumulado no fue la mejor manera de mantener al público despierto, eso sí, cuando tocaban la cosa cambiaba. Y así terminaba otra edición del mejor festival de rock de nuestras tierras. Con muy buen sabor de boca, muy buenas bandas, mejor música, grandes descubrimientos y con la esperanza que siga en pie uno de los puntales del rock en este país. 

Fotografías:  Musicsnapper

Autor: Anabel Vélez

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