Entrevistas

 

05-11-2012

Antibalas, diferencias musicales hechas música


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La formación Antibalas practica el afrobeat desde sus orígenes, hace ya más de diez años. Las canciones, basadas en un ritmo hecho para bailar, destilan esencia de Fela Kuti y compromiso social. Sus componentes han tocado con grupos como The Dap King intercambiando estilos sin casi pestañear. Eso sí, en cuanto se reúnen todos de nuevo sólo se permiten tocar el estilo que les dio sentido: AFROBEAT.

"Antibalas" es una vuelta a vuestros orígenes, ¿es una necesidad después de las experiencias vividas con otros músicos y otros proyectos?

Todos tocamos con otros grupos bastante buenos e interesantes, pero existe en Antibalas una energía que no puedo describir. Es la música que nos une, pero también las amistades. Después de tantos años se ha evolucionado a una sociedad secreta o un culto musical. Es exigente y muchas veces sería más fácil quedarnos en casa haciendo otros trabajos mejor pagados, pero no podemos resistir la llamada de Antibalas. Cada gira es como una huelga o una batalla en el sentido de que no sabemos cómo va a ser, si vamos a comer, qué nos va a pasar en el camino,…Existe cierta afinidad y solidaridad entre los integrantes que penetra hasta los huesos, que nace en la experiencia compartida de haber hecho los mismos sacrificios y compromisos. Como marineros o pescadores que pasan mucho tiempo juntos en su propia realidad, la risa siempre nos alimenta.

El ritmo es vuestro principal elemento, ¿cómo trabaja cada músico para elaborar un tema afrobeat, hay trabajo individual o es todo en equipo?

Depende mucho de la canción. En los primeros 7 años, casi todos vivíamos en el mismo barrio, y había mucho más tiempo para experimentar juntos en la sala de ensayos, pero actualmente vivimos repartidos por New York City y el país entero (California, Texas). Ahora el proceso de composición es más fragmentado: cada compositor desarrolla una canción hasta cierto punto y cuando tenemos tiempo, lo estrenamos. A veces también ocurre que grupos de 2-3 personas se unen para lanzar nuevas ideas.

¿Cuál es la fórmula para permanecer fiel a un estilo musical durante los 10 años que lleva existiendo Antibalas?

Hablando del estilo, afrobeat es para Antibalas como era el son cubano de Arsenio Rodríguez a los grupos de salsa en los años 60 y 70, encabezados por la discográfica Fania. Los salseros usaron (y siguen usando) la estructura musical del son que crió Arsenio, hasta grabar covers de sus canciones y obras de otras compositores cubanos sin darles ningún reconocimiento en el disco. Tras el tiempo hicieron algunos cambios en la instrumentación, y tocaron a algunos estilos relacionados con el son, como la charanga, bolero, etc. Poquito a poco iban agregando otros ritmos, rumba, bomba, funk, hasta el disco, en un proceso orgánico que duraba más de 12 años. La gran diferencia fue que ellos nombraban a su música salsa.

Los capos de la discográfica entendieron bien el concepto de branding. Entre 1972-75 sacaron tres películas para establecer ese brand en el mercado de música. Ahora, aunque estamos siguiendo el mismo rumbo musical, no hemos tenido ese motor de marketing. Hemos expandido y cambiado mucho el género, cuando escuchas canciones como “Beaten Metal”, “ICE”,  “NESTA”, “Ibeji”,  “Se Chifló” o “Che Che Cole”, notas que no hemos cambiado el nombre del género; creo que por esos enlaces siempre habrá comparaciones con Fela (Kuti), aunque se oigan muchas otras cosas en nuestra versión afrobeat.

¿Qué aportan vuestras diferentes procedencias a la agrupación Antibalas?

Así es en Nueva York. Es una ciudad dinámica y cosmopolita y ha sido así desde hace 400 años; igual que Brasil, Cuba, y España, los Estados Unidos siempre ha tenido una fuerte influencia cultural en la música y la cultura nacional. Así que todos en Estados Unidos estamos formados, hasta cierto punto, por elementos de la cultura africana y de la diáspora (comida, idiomas, música, moda, etc.). Eso también afecta a los nuevos inmigrantes. Por esta razón, en los años 60 había grupos italo-americanos o chicanos tocando géneros típicamente afroamericanos como doo wop, y soul music. Nueva York, como uno de los capitales de la cultura caribeña y latina del mundo, nos ha afectado mucho.

Lo que representamos es también un paralelo al movimiento de salsa en los años 60 y 70. En los grupos de salsa era común la misma diversidad de integrantes que se ve en Antibalas: latinos de varios países, afroamericano, judío, africano, italiano, asiático, etc…casi todos inmigrantes o hijos de inmigrantes. Nadie se extrañó cuando vinieron los Fania All Stars con Larry Harlow, un judío de orígenes europeos, tocando frente a un animado público de 40.000 personas junto a Jorge Santana, un guitarrista mexicano, y Billy Cobham, un afroamericano. Como los de Fania, todos somos estudiantes de nuestros instrumentos, de la música, y lo que es más importante, nos sometemos a la música. Eso es lo que nos une y lo que nos guía.

Por encima de todo, nuestras diferencias culturales afectan a la música como un acento regional, y a veces añadimos nuevas palabras o dichos a ese idioma.

Antibalas se inspira en ritmos provenientes de Nigeria hasta Cuba, ¿os interesan otros ritmos, como los de América del Sur, Brasil o Uruguay, o del flamenco español?

Creo que todos los músicos tienen gustos bastante amplios, pero el afrobeat tiene muchas reglas que no siempre se corresponden o se mezclan con otros géneros o tradiciones. Es un gran compromiso entrar en afrobeat.

Por el respeto a las dos tradiciones, no nos metemos a otros géneros profundos como el flamenco. Es muy fácil agarrar unos elementos muy básicos o superficiales de cualquier género y hacer una fusión. Otra cosa muy diferente es entender los dos géneros íntimamente y hacer una fusión verdadera. Irakere, de Cuba, es un buen ejemplo de ello.

¿Qué os decide a grabar una canción que habíais tocado ya formaba parte del repertorio en los escenarios, como “Sare Kon Kon”?

Lo grabamos hace muchos años, en 2003, pero no nos quedamos satisfechos con la versión final y no tuvimos tiempo para grabarlo otra vez hasta ahora. Es una lástima porque Tunde Williams, trompetista de Afrika 70 de Fela Kuti, hizo un solo muy bonito. Tal vez salga cuando saquemos el box set dentro de 10 años.

¿Qué significan los siguientes elementos para Antibalas?

- Melodía: Normalmente la melodía sigue el ritmo

- Ritmo: El ritmo, basado en el concepto en clave, guía todo.

- Instrumentación: se necesita bajo, dos guitarras, batería, shekere, claves, congas, y algún instrumento de viento para llevar la melodía. El órgano funciona a veces como las guitarras, y otras veces como instrumento de viento, otras veces como solista.

Habéis comentado que cada nuevo disco ejerce una gran presión, principalmente sobre lo que se espera de vosotros, ¿significa eso que cada disco es un reto, un primer trabajo?

Cada disco es un gran proceso donde hay toma de decisiones difíciles sobre las canciones y los arreglos. Nos preguntamos qué canciones tenemos, cuáles están listas para grabar, cuánto tiempo tenemos para trabajar con cada obra, etc. La ventaja de este disco fue que ya teníamos muchas canciones que estaban más o menos listas cuando llegamos al estudio. En este disco tuvimos poco tiempo para experimentar y componer nuevas canciones dentro del estudio, y nos dedicamos a trabajar y afinar más las canciones que ya teníamos. Además, las ideas y significados de las canciones eran más relevantes con el momento político y social que nunca.

¿Cuál puede ser la causa de que el afrobeat no sea suficientemente apreciado por la gente?

La mayoría del público no posee el contexto para reconocer todo lo que está pasando rítmicamente en la música, y por eso no lo puede apreciar. Es una pena, pero lo que suena en la radio y en la tele no los prepara para entender nuestra música. A lo mejor sigue siendo algo exótico, como una máscara primitiva colgada en la pared cuyo propósito y potencia no es entendido por nadie.

¿Dejarías los escenarios y viviríais solo de publicar discos?

Casi me caí de la silla cuando leí esa pregunta. No hay royalties, tío. Desde cuando comenzó la época digital en el año 2000, casi todos los músicos (incluso muchos muy conocidos comercialmente) hemos sido condenados a una realidad que depende de tocar en vivo (tanto nos ha afectado la piratería digital). Si hiciéramos esta música en los años 80 o 90, quizás sería una posibilidad, pero ahora definitivamente no. Para alcanzar la renta y mantener la familia tenemos otros trabajos: enseñando, produciendo, etc. pero los royalties no son una fuente principal de ingresos, y no creo que eso vaya a cambiar.

Autor: Esther Martín

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