Conciertos

 

25-03-2013

Adrian Crowley. Antiga Fàbrica Damm, Barcelona


1

El programa de radio de Icat.cat Delicatessen celebraba su cuarto concierto después de sus anteriores tres excelentes propuestas: Little Wings, Scott Matthews y Neil Halstead. Siguiendo en la línea de conciertos exquisitos, esta vez nos traía al irlandés Adrian Crowley y como teloneros al dueto barcelonés Cálido Home. No sabíamos las sorpresas que nos iba a deparar la noche y no sólo musicales. El espacio de la Antiga Fàbrica Damm nos esperaba, las mesas y sillas estaban preparadas para otra noche especial llena de buena música, unas copas y un buen aperitivo. Tras la presentación de Albert Puig, Cálido Home saltaron al escenario. Eduard Pagès y Anna Andreu forman este dúo que únicamente con sus voces y sus guitarras acústicas consiguen emocionar. Música intimista, folk de hondo calado, arpegios de guitarra y dos voces que se funden en una, voces cálidas y emocionantes. Disfrutábamos concentrados de sus bellas melodías esta vez junto a un chelo, hasta que un traicionero trozo del techo de la sala cayó sobre el escenario, por suerte, entre ambos, pegándoles y pegándonos un buen susto. Nada grave pasó. Unos momentos de tensión, disculpas e incredulidad del personal hasta que el concierto se trasladó al hall y pudimos seguir disfrutando de la música, que era para lo que estábamos allí. Una de esas anécdotas que contarán algunos durante años, entre las bromas que el propio Albert Puig comentó, el Delicatessen ha tocado techo. Pero no es para nada cierto, ya que sus propuestas musicales nunca dejan de sorprendernos. Cálido Home volverán al Delicatessen para resarcirse de esta interrupción repentina de su concierto. Tras las disculpas por el susto y unos cuantos arreglos, Adrian Crowley salió a tocar.

El cantante irlandés publicó el año pasado su último trabajo, I see three birds flying. Su música es envolvente y tranquila, canciones tristes y sentidas, emotivas y emocionantes, acompañadas por la guitarra de Crowley a la que cariñosamente llama Gretchen, era una Gretch, y por supuesto, por su voz característica, profunda, tranquila, envolvente y sosegada, llena de tristeza. Sus canciones son como paisajes sonoros por los que caminar sintiendo, viviendo y disfrutando. Cerrando los ojos puedes incluso trasladarte a parajes insólitos, campos verdes irlandeses, mares tranquilos un rato y agitados otro, vientos del norte,...Pura poesía musical. El público pedía el silencio que su música necesita, silencio para dejar que te transporte y te meza suavemente, para que te atrape y no te suelte. Calma folk, reposo de emociones y sentimientos. Sonaron las deliciosas "Juliet I'm In flames", "Red River Maples" o "Leaving the party", una canción, que como Adrian nos relató divertido, compuso a petición de un amigo que se quejaba que siempre escribía canciones triste. Aún tuvo tiempo para dos canciones más antes de despedirse, no queríamos que la música parase. Otra joya que hemos visto gracias al Delicatessen.

Fotografía:  Ramona Lowlands

 

Autor: Anabel Vélez

Bookmark and Share