RESEÑAS DISCOGRÁFICAS

 

Nacho Umbert

Ay...


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Acuarela

El veterano sello Acuarela siempre ha cuidado con mimo todas sus ediciones. En estos tiempos de crisis sigue trayéndonos pequeñas joyitas del extranjero como Inca Ore, The Wave Pictures, Agent Ribbons o el split de Julie Doiron/Okkervil River. Además mantienen su prestigioso club del single. Las ediciones españolas han sido más limitadas en los últimos tiempos pero ahí han estado los nuevos discos de Fran Gayo o ZA! Enseguida llega el trabajo de un alama gemela de gran calidad como es El Hijo. Tienes toda la información en su cuidada página www.acuareladiscos.com.

Pero como seleccionan con rigor acaban de presentarnos uno de los discos más importantes de este 2010 con total seguridad. Un disco sorprendente y que nos ha cogido por sorpresa ya que se trata del regreso 15 años después del líder de Paperhouse que con su "Adiós" firmó uno de los discos cruciales del indie de los 90. Este trabajo se gestó hace dos años tras un encuentro de Nacho con Raül Fernández (Refree) y de verdad que se nota también la presencia de Refree. De hecho, estando escuchando el disco sin haber leído nada al respecto ni mirar los créditos, y oyendo la inicial "Cien hombres ni uno más", ya apunté el nombre de Refree como referencia. Gran arranque con precioso piano y cello. Pero hay mucho más. "Colorete y quitasueño" es una gran combinación de guitarra española, piano y órgano. "Confidencias en el palomar" es uno de mis temas favoritos. Se sale el violín y resulta la combinación catalán-castellano. Pero lo mejor es esa estupenda letra con los jubilados conversando. La música suena y fluye con sencillez a lo largo del disco, para así no restar importancia a unos estupendos textos que más que cantados parecen narrados a la manera un poco de Leonard Cohen, John Trudell o incluso el mismísimo Luis Eduardo Aute. Otra delicia es la fábula con violín y trompeta de "La gata soprano". La trompeta repite en "Prêt-à-porter", un gran tema que puede gustar a los que aman al gran Robert Wyatt. En "Red eyes" hay algo más de rabia e intensida instrumental pero domina un sonido muy nostálgico pero rotundamente hermoso. El cierre con "Rizos sin domesticar" brilla con la guitarra española de Nacho, pero con un leve y logrado aire brasileño. ¡Una preciosidad de cabo a rabo para ir degustando, mayormente en soledad, pero con mucha calma! ¡El mejor disco en castellano del año hasta la fecha para el que esto escribe!

Autor: Txema Mañeru

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